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“El poder judicial atiende a una posición de indiferencia frente al tema de la impunidad y desde ahí es que se origina la crisis en la que se encuentra el país…” – Dr. César Barrientos

Dr. BarrientosGHRC expresa su profundo pesar por el fallecimiento trágico del Doctor César Barrientos Pellecer, Magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Guatemala, el día 2 de marzo del 2014. Extendemos nuestras mas sentidas condolencias a su familia y seres queridos, sus colegas y a todo el pueblo guatemalteco por esta irreparable pérdida.

En su desempeño como académico y magistrado, el Dr. Barrientos laboró incansablemente para avanzar en la justicia y el Estado de derecho en Guatemala. Fue uno de los principales promotores en la creación de los Tribunales de Alto Riesgo, los cuales litigaron exitosamente los casos antes considerados “intocables”: los del conflicto armado interno y contra las estructuras del crimen organizado.

El Doctor Barrientos redactó e implementó numerosas reformas procesales y administrativas y promovió el nombramiento de jueces en base a sus logros profesionales y su demostrada honorabilidad. Él además abogó por el cumplimiento de los compromisos y las obligaciones del Estado guatemalteco ante las leyes internacionales, asegurando que las cortes nacionales ejecutaran las decisiones emitidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

El último mensaje que escribió Doctor Barrientos a sus más íntimos amigos y colegas fue, en gran parte, un llamado apasionado a dar seguimiento a lo que él inició.

“Se ha mejorado la eficiencia del proceso penal”, escribió. “Debemos ahora reflexionar si observamos las reglas del debido proceso, si respetamos los derechos humanos de los procesados y las victimas y si cumplimos con el pacto social de dejar que los jueces resuelvan los conflictos judiciales sin presiones ni intimidaciones”.

También se dirigió a la sociedad civil: “Los medios de comunicación deben apoyar y difundir la promoción y respeto del debido proceso y los ciudadanos comprender que el enfrentamiento esencial al delito esta en su prevención mediante el esfuerzo de construcción de una sociedad mas igualitaria, con mayores oportunidades y más que todo, solidaria”.

Trágicamente, es precisamente como consecuencia de estos esfuerzos que el Dr. Barrientos y su familia han recibido amenazas, difamaciones y persecución.

Nunca flaqueó en su estricta apego a principios de legalidad, pero como equipo de GHRC tuvimos el honor de presenciar de primera mano la compasión que demostraba a los y las víctimas de violencia, así como su solidaridad con sus colegas quienes laboraron conjuntamente con él para garantizar el debido proceso. Lamentamos el gran vacío en la lucha guatemalteca en pro de la paz, la justicia y la defensa de los derechos humanos que queda a raíz de su partida. Es imprescindible que el Organismo Judicial siga avanzando en los procesos cruciales de reforma institucional, procesos a los cuales el Doctor César Barrientos Pellecer dedicó su vida.

Hacemos un llamado a las autoridades guatemaltecas, junto con la CICIG, a que realicen las investigaciones correspondientes a efecto de aclarar las circunstancias de su muerte, así como la persecución personal y profesional que sufrió durante el tiempo que fungió como miembro de la Corte Suprema de Justicia.

Puede leer el mensaje completo del Doctor Barrientos aquí.



“The judiciary has maintained a position of indifference on the subject of impunity, and that is the origin of the crisis in which the country now finds itself…”
– Dr. César Barrientos

GHRC expresses profound sadness at the news of the tragic death of Dr. César Barrientos Pellecer, a Justice of the Guatemalan Supreme Court, on March 2, 2014. We send our deepest condolences to his family and loved ones, his colleagues, and to all the people of Guatemala for this irreparable loss.

As an academic and magistrate, Dr. Barrientos worked tirelessly to advance justice and the rule of law in Guatemala. He was a major force behind the creation of the High Risk Tribunals, which have successfully litigated formerly “untouchable” cases from Guatemala’s internal armed conflict and against organized crime.

Dr. Barrientos also implemented numerous important procedural and administrative reforms of the criminal justice system and supported the appointment of judges based on their professional accomplishments and their demonstrated honorability. He was a staunch advocate of respecting Guatemala’s commitments and obligations under international law, and worked to ensure Guatemalan courts implemented rulings of the Inter-American Human Rights Court.

The last message Dr. Barrientos wrote to his closest friends and colleagues was, in a sense, an impassioned call for others to continue where he left off.

“The efficiency of the criminal justice process has been improved,” he wrote. “Now we should reflect on whether we observe the rules of due process, whether we respect the human rights of those facing charges as well as those of the victims, and whether we fulfill the social pact to permit judges to resolve judicial conflicts without pressure or intimidation.”

He also addressed civil society: “The media should support and amplify the promotion and respect of due process, and citizens should understand that the principal way to address crime is that of prevention through the construction of a more equal society, with more opportunities, and above all, one of solidarity.”

Tragically, it is precisely because of these efforts that Dr. Barrientos and his family have been subject to threats, defamation and persecution.

While he never wavered in his strict adherence to the law, GHRC staff had the honor of witnessing first-hand his compassion for victims of violence as well as his solidarity with colleagues who worked alongside him to guarantee justice. We lament the void that his passing has left in Guatemala’s struggle for peace, accountability and the defense of human rights. It is paramount that the judiciary continue to advance the crucial institutional reforms to which Dr. Barrientos dedicated his life.

We call on the Guatemalan government, in coordination with the CICIG, to thoroughly investigate his death, as well as the personal and professional persecution he suffered during his time as a member of the Supreme Court.

You can read Barrientos’s full message here.